
La comprensión de los ministerios dentro de la Iglesia Católica Apostólica Antigua – Viejos Católicos 1870, tomando como referencia las enseñanzas de San Ignacio de Antioquía, uno de los Padres Apostólicos. Según esta visión, la Iglesia reconoce distintos ministerios claramente diferenciados: el pueblo, los obispos, los presbíteros o sacerdotes y los diáconos, quienes conforman la jerarquía eclesial.
Se señala que el pueblo también participa del ministerio de la Iglesia, ya que representa a Cristo y a su Iglesia mediante el testimonio de vida, la adoración a Dios, la búsqueda de la reconciliación y el cumplimiento del Mandamiento Nuevo. Cada cristiano debe asumir su misión según los dones recibidos del Espíritu Santo y actuar de acuerdo con su tiempo, lugar y responsabilidad dentro de la vida terrena y eclesial.
El obispo es presentado como representante de Cristo y de la Iglesia, especialmente en su función de apóstol, sumo sacerdote y pastor. Tiene la responsabilidad de custodiar la fe, mantener la unidad y la disciplina, predicar y vivir la Palabra de Dios. Además, debe trabajar por la reconciliación de todos los seres humanos sin distinción alguna y promover la construcción de la Iglesia en un espíritu ecuménico y de unidad. También posee la facultad de ordenar a otros ministros para continuar la misión confiada por Cristo.
El presbítero o sacerdote, por su parte, representa a Cristo como pastor del pueblo y colabora con el obispo en la orientación, vigilancia y disciplina de la Iglesia. Entre sus funciones principales están anunciar el Evangelio, administrar los sacramentos, bendecir y absolver en nombre de Dios.
El diácono también representa a Cristo y a la Iglesia según las facultades recibidas en su ordenación. Su labor consiste en ayudar a los presbíteros y obispos en el servicio eclesial, de acuerdo con las responsabilidades que le sean asignadas.
Todos los cristianos tienen el compromiso de seguir a Cristo, mantener la adoración a Dios y trabajar por la Iglesia Antigua en Colombia, sin abandonar los votos o compromisos asumidos en la ordenación ministerial. Asimismo, se destaca la obligación de formarse en el conocimiento de la Tradición Apostólica y de la Sucesión Apostólica ininterrumpida desde los apóstoles hasta la actualidad.
La Iglesia Católica Apostólica Antigua – Viejos Católicos 1870 es apostólica por su origen, doctrina, tradición, sucesión histórica, gobierno, naturaleza y misión. El texto sostiene que esta Iglesia proviene del catolicismo, reconoce su separación de Roma en 1870 y mantiene el mandato de predicar a Cristo, extender el Reino de Dios y formar discípulos en todas las naciones, conservando la unidad, la doctrina, la disciplina y la misión pastoral hasta el regreso de Cristo.
Las Órdenes Sagradas en la Iglesia Católica Apostólica Antigua – Viejos Católicos 1870
Toda Orden Sagrada es considerada un sacramento administrado por la Iglesia a través de sus ministros sacramentales. Señala que los sacramentos fueron instituidos por Jesucristo para comunicar un don específico de su gracia, por lo que es Dios mismo quien actúa mediante el ministro que los administra.
El sacramento posee eficacia por sí mismo, ya que Dios no solo dispone que el don sea entregado, sino que realmente lo concede. En este sentido, la Iglesia Católica Apostólica Antigua – Viejos Católicos 1870 mantiene y practica el Sacramento de las Órdenes Sagradas como parte de su vida eclesial.
Desde los inicios de la Iglesia cristiana, han existido distintos órdenes ministeriales destinados a cumplir oficios diversos, tanto mayores como menores. Como fundamento bíblico, se menciona el Evangelio de San Marcos 3:14, donde Jesús designa a los doce para estar con Él y ser enviados a predicar.
Las órdenes son conocidas actualmente como obispos, presbíteros y diáconos, cada una con funciones específicas dentro de la Nueva Alianza de Jesucristo. Dios llama a algunos de sus seguidores para representarlo de manera especial, y la imposición de manos, realizada por un obispo en sucesión apostólica, junto con las oraciones correspondientes, cumple con lo establecido para cada orden sagrada.
La sucesión apostólica y la ordenación en la Iglesia Católica Apostólica Antigua en Colombia – Viejos Católicos 1870
La Iglesia Católica Apostólica Antigua – Viejos Católicos 1870 considera que el ministerio recibido en cada orden sagrada es un don de Dios concedido a la Iglesia por medio de Cristo, quien es reconocido como el Sumo Sacerdote. Dicho ministerio tiene como finalidad perfeccionar la vida espiritual y el servicio de todos los miembros de la comunidad eclesial.
La Iglesia Antigua en Colombia – Viejos Católicos 1870 es parte de las Iglesias Viejas Católicas o Antiguas en el mundo. Dentro de su estructura ministerial ordena obispos, sacerdotes y diáconos, y también conserva órdenes menores, desde el portero hasta el subdiaconado. Su propósito es mantener la continuidad del ministerio histórico de la Iglesia Antigua, sustentado en la Sucesión Apostólica.
Aunque la Iglesia conserva signos tradicionales como la elección, la oración y la imposición de manos, también ha establecido normas internas para el proceso de ordenación. Los candidatos deben ser presentados ante un obispo regionario, quien prepara la documentación correspondiente para la Curia Arzobispal. Luego, el Arzobispo Primado decide si ordena personalmente, delega la ordenación o rechaza la solicitud. Además, se realiza oración por los candidatos para que reciban el don del Espíritu Santo, y se lleva a cabo la imposición de manos según el orden correspondiente: por varios obispos en una consagración episcopal, por el obispo y sacerdotes en una ordenación sacerdotal, o por el obispo en una ordenación diaconal.
Los Padres de la Iglesia como Clemente, Ignacio, Ireneo, Tertuliano, Hipólito, Cipriano y Agustín, quienes aportaron enseñanzas sobre la continuidad con la Iglesia de los Apóstoles. A partir de estas enseñanzas, se establecen criterios para validar la consagración de un obispo: debe realizarse dentro de la Liturgia Eucarística, debe existir una imposición real de manos por parte de un obispo autorizado, el ministro consagrante debe ser un obispo válidamente consagrado dentro de una sucesión apostólica reconocida, y debe haber una intención plena durante la oración y la imposición de manos.
Según el pensamiento del cristianismo occidental, si estos criterios se cumplen, el obispo queda dentro de la Sucesión Apostólica. Varias iglesias, como la Iglesia Católica Romana, las Iglesias Anglicanas, las Viejas Católicas de Utrecht, la Iglesia Filipina Independiente y otras comunidades católicas autocéfalas, mantienen una comprensión agustiniana de la Sucesión Apostólica. En cambio, las Iglesias Ortodoxas de Oriente siguen una visión más cercana al pensamiento de San Cipriano.
La Iglesia Antigua en Colombia – Viejos Católicos 1870 pertenece a la visión agustiniana de la Sucesión Apostólica, ya que considera que cumple con los cuatro criterios establecidos por la tradición occidental. Asimismo, sostenemos que la autoridad espiritual de los apóstoles se ha conservado mediante la imposición de manos en la consagración de sus obispos, lo que valida sus sacramentos y órdenes ministeriales.
Iglesia se considera parte de la Iglesia una, santa, católica y apostólica. Tenemos sucesión apostólica proveniente tanto de ramas orientales como occidentales del cristianismo, lo cual fortalece sus vínculos con la fe histórica de patriarcas, profetas, apóstoles, mártires y santos. Su sucesión apostólica se vincula con diversas ramas eclesiales, entre ellas la CCCI de Canadá, la sucesión romana-petrina de Brasil, la OCC de Estados Unidos, la Iglesia Católica Antigua de Utrecht, las viejas iglesias católicas de Europa y otras iglesias católicas presentes en varios países del mundo.
