La Iglesia Católica Apostólica Antigua en Colombia, Viejos Católicos 1870, se presenta como una comunidad cristiana que tiene continuidad con la tradición apostólica iniciada por Jesucristo y los doce apóstoles, mediante una sucesión apostólica ininterrumpida. La Iglesia surgió a partir de la separación de la Iglesia Católica Romana después del Concilio Vaticano I de 1870, dando origen al movimiento conocido como Veterocatolicismo o Viejos Católicos 1870.

Nuestra doctrina se fundamenta en la tradición cristiana antigua, especialmente en los primeros siete concilios ecuménicos realizados entre los siglos IV y VIII. La Iglesia Antigua se considera heredera de las primeras comunidades cristianas, aunque esta postura puede generar tensiones con iglesias vinculadas a Roma.

La Iglesia Católica Antigua Viejos Católicos 1870 está conformada por iglesias autocéfalas, es decir, comunidades que reconocen únicamente la autoridad de su propia jerarquía, como el Arzobispo Primado o la Conferencia Internacional de Obispos Viejos Católicos. Además, sostiene una procedencia canónica legítima de la Iglesia Católica Romana, aunque esta no sea reconocida por su jerarquía.

La importancia de la Biblia como regla de fe y vida. Explica que la canonicidad significa la autoridad divina de las Escrituras, entendidas como Palabra infalible de Dios. La palabra “canon” se define como “regla” o norma, y se afirma que los libros bíblicos fueron canónicos desde el momento en que fueron escritos, aunque su reconocimiento por toda la Iglesia tomó tiempo.

Defendemos nuestra identidad, legitimidad apostólica y base doctrinal de la Iglesia Católica Antigua Viejos Católicos 1870, resaltando su fidelidad a la tradición cristiana, a la sucesión apostólica y a la autoridad de la Biblia.

La Iglesia Católica Antigua Viejos Católicos 1870: sucesión apostólica, legitimidad y reconocimiento sacramental

La posición de la Iglesia Católica Antigua, Viejos Católicos 1870, frente a las acusaciones de ser considerada una iglesia “no canónica” por parte de algunas iglesias católicas denominadas “oficiales”. Se afirma que, especialmente en Colombia, esta comunidad ha enfrentado críticas, señalamientos y ataques desde distintos sectores religiosos y medios de comunicación.

Las iglesias Viejas Católicas comparten un origen apostólico con la Iglesia Católica Romana, ya que proceden de una misma raíz histórica y teológica. La separación ocurrida después del Concilio Vaticano I de 1870 se relaciona principalmente con diferencias jerárquicas y políticas, especialmente por el rechazo al dogma de la Infalibilidad Papal. A partir de esta división, la Iglesia Antigua o Viejos Católicos 1870 continuó consagrando obispos y ordenando sacerdotes para atender a sus fieles en Europa y América.

Aunque estas comunidades fueron llamadas “no canónicas”, conservaron la sucesión apostólica y la validez de sus sacramentos. También menciona la declaración Dominus Iesus, publicada en el año 2000, en la cual se reconoce que existen iglesias que, aun sin estar en plena comunión con Roma, mantienen vínculos importantes como la sucesión apostólica y la Eucaristía válidamente consagrada.

Desde esta perspectiva, la Iglesia Católica Antigua Viejos Católicos 1870 posee una sucesión apostólica legítima recibida de la Iglesia Romana desde 1870 y, por tanto, sus sacramentos deben ser considerados válidos dentro de la tradición cristiana católica. Además, las iglesias antiguas han sido históricamente perseguidas o malinterpretadas, pero cuentan con argumentos para defender su legitimidad.

La diferencia de las iglesias Viejas Católicas reconocidas de aquellas comunidades autoproclamadas que no están en comunión con las jurisdicciones veterocatólicas reconocidas, ni son aceptadas por la comunión viejo católica, la Iglesia Católica Romana o la mayoría de iglesias reformadas. Estas últimas son presentadas como iglesias surgidas de intentos independientes de sucesión y con un marcado carácter nacionalista.